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Un mes con los Typhoon en Jericoacora, Brasil x Santi Lirosi

Hola a todos, soy Santi Lirosi, Rider de Windsurf de Lip Sunglasses y Santa Tabla e Instructor de Windsurf hace más de 7 años.

“Jamás podría haber pensado que fueran tan necesarios”. “La diferencia es ver o no ver”

A la hora de entrar al agua, y más a la hora de navegar, lo primero que cualquier persona piensa es “que fiaca agarrar los lentes, ya fue” y quizás si el día está medio nublado hasta la dejamos pasar; pero después de un mes bajo los rayos del sol brasilero te das cuenta de la diferencia que hacen. Me bastaron 2 minutos de la primera clase que estuve dando para darme cuenta de que bueno que tenía mis lentes Typhoon (y ahora van a entender porqué este modelo es la clave) conmigo.

Estos lentes fueron especialmente pensados para el agua: Literalmente super resistentes (nivel me di un mastilazo y no les pasó nada), con la correa de atrás, los ajustas y no se mueven más; y si por arte divina llega a pasar algo, o nos colgamos en apretarlos, tenemos el collarin de silicona para que nos queden enganchados.

Siempre recuerdo el consejo de un gran amigo que me dijo “Nosotros que somos más ágiles en el agua somos responsables de la seguridad de los demás… después en tierra que se encarguen los médicos” y tener unos lentes urbanos, o que se puedan caer, o se rompan y nos corten por no estar preparados no suman para nada a esa agilidad.

El segundo día de clases en Jeri, mi pequeño alumno Georgie de tan sólo 8 años estaba navegando y se cayó lejos del equipo (quienes conozcan Jeri sabrán que el agua muchos días es alta y el viento de tierra). Sin problemas para nadar, Georgie se quedó flotando, pero el equipo quedó con la vela encima y comenzó a irse mar adentro. No les puedo explicar la sensación de alivio que tenía por haber entrado con mis Typhoon y no con los lentes urbanos ese día. ¡Imaginense nadar mar adentro 50mts con unos lentes que se te caigan o moleste! Jamás podría haber pensado que eran tan necesarios hasta ese momento.

Por otra parte, la misma felicidad vino a mi cuando navegué en Buenos Aires y en Jeri con el sol reflejando en el agua. Literalmente, la diferencia era ver o no ver y para nosotros que buscamos siempre ese chop o esa olita o ese lugar plano para intentar un nuevo truco o simplemente para trasluchar y dar la vuelta, eso es clave.

Estoy super agradecido a Lip Sunglasses y Santa Tabla por confiar y apostar en mí esta temporada! Quienes quieran probarlos o verlos pueden contactarnos o si nos cruzamos en el agua con gusto serán prestados. La diferencia que hacen vale la pena.

 

Saludos y buenos vientos!